Mi vida se desborda. Estrés, trabajo, estudios, familia, amores, todo parece que da vueltas en mi cabeza sin tener un orden, sin ser más real que los sueños que imagino.
Ayer me tocó dar un paso que hoy a tenido su primera consecuencia, ese giro que he dado es duro pero necesario para llegar a mi meta. Una meta que no sé donde está, que bien puede ser la cumbre de una montaña o ser el grano de un montón de arena. Sólo sé que la motivación para ir en ese otro sentido me la ha dado una persona a la que amo, a la que desde la soledad más profunda siempre he querido y a la que creo que no dejaré de querer. Su amistad ha sido aliento en la desolación y su amor el puñal que más me mata.
Hoy quiero, con egoismo, que siga siendo mi apoyo, mi suspiro, mi amanecer y mi anochecer pero que no sea el lastre de mi caminar. Quiero que estemos juntos pero con la sabiduría de la soledad. Sólo así lograré llegar a mi destino.
Por todo ello, desde ahora, a mi vida otro sentío.












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